lunes, 5 de diciembre de 2011

PERFIL

Perfil a Juan Zarate Saraya

DE LA TIJERA AL VOLANTE

No basta con cortar un césped y ordenar masetas, se necesita pasión, esfuerzo y un cariño especial por la naturaleza para que ese vínculo entre jardinero y jardín de sus frutos.





Por: Enrique Gonzales Barco

Las nuevas tendencias y la tecnología han avanzado a pasos insospechables, no obstante ello en el campo de la jardinería estas no han causado mucho efecto. Se necesita tener una tradicional cortadora de césped, una tijera y una buena mano con la naturaleza para que un buen jardinero pueda seguir siendo necesario en estos días. Este es el caso de Juan Zarate, quien a sus treinta y tres años, ha obtenido gracias a este negocio la oportunidad de comprarse un carro y con el poder hacer servicio de taxi.

Juan Zarate Saraya es un orgulloso cusqueño que vino a Lima a los veinte años para buscar trabajo y salir adelante. Tercero de cinco hermanos, trabajo en la panadería San Camilo desde los ocho años para ayudar a su familia, la cual había perdido al padre ese mismo año que comenzó a laborar para ayudar a su madre. Estuvo en aquella panadería por diez años sin saber que el arte de cortar el césped le depararía un futuro en la capital. Tampoco sin saber que tenía ese don con la naturaleza porque no cualquier persona puede plantar un árbol, sembrar flores ni mucho menos mantener un jardín por años.

Muchos jardineros son vistos como personas que se desempeñan en un oficio simple y sin ningún arte al cual atribuirle. Sin embargo, para el cuidado de un jardín se necesita tener paciencia, dedicación, talento y buen gusto. Paciencia que Juan tuvo al trabajar por dos años en la limpieza de una panadería también cuando llegó a Lima. O la paciencia que tiene cuando tiene que curar un geranio y remover cada rama que este rota o quemada. Dedicación que también tiene cuando casi todos los días va a una casa y se queda el día entero para dejar totalmente parejo el césped y sin ninguna mala hierba que arruine el orden y la prolijidad. Talento que muestra al desplegar figuras de animales en un arbusto o arqueando unas enredaderas como si fueran la puerta de una casa. Y lo más importante, el buen gusto que tiene para poder decorar y estructurar el jardín de la forma más original. “Siempre deja todo bonito y ordenado. No hay que decirle nada, es muy dedicado y minucioso en su trabajo”, me dijo Graciela, señora que lo conoce por varios años.

Él dice que cada jardín es como una familia. Una familia que posee rosas, cactus, orejas de elefantes, lluvia de plata, enredaderas, copas de oro, girasoles, entre otras. Por ende, como una buena familia esta necesita estar bien cuidada y quien mejor que Juan para el cuidado de ella. Los que conocen a Juan dicen que él es verdaderamente dedicado a su trabajo. Como no serlo si además le dio la posibilidad de establecerse en Lima, comprar una casa en Manchay, dos carros y vivir junto a su querida Celina, su pareja seis años menor, con la cual lleva ocho años de relación y con quien pretende casarse a un corto o mediano plazo. “Ella parece menor que él, se le ve más grande y fuerte, pero se nota que se llevan bien y que se quieren”, me dijo Alejandro, quien conoció a Celina cuando fue a su casa.

Juan utiliza uno de sus dos carros para el servicio de taxi que hace por las noches alternando un día. Es difícil hacer taxi todas las noches, pero igual se da tiempo para ello y de este modo tener más ingresos. Juan tiene muchas historias como flores en un jardín. Desde en pasajero borracho en adolescencia hasta un gay que quiere agarrarle la pierna irrespetuosamente. “Una vez estaba manejando a las dos de la mañana y le hice una carrera a un chico que resulto ser un gay que al bajar del taxi me dijo que se sentía mal. No quería entrar a su casa porque no había nadie y de repente hizo un ademán hacia mis piernas y fue ahí cuando le dije que se bajara y me largue”, me dijo Juan mientras terminaba de arreglar unas masetas. Nunca pensó trabajar de taxista, pero las historias que ha obtenido de este oficio le podrían servir hasta para escribir un libro. Le gusta y considera importante conocer personas y ser taxista le ha brindado esta oportunidad única. Sin embargo, nada le complace más que cuidar un jardín.

Sin embargo, Juan no sólo es un artista del jardín que conduce un taxi, además se preocupa mucho por la estabilidad de su familia, por el bienestar de sus hermanos y de su madre de cincuenta y cinco años de edad quien ahora vive en Lima. Hoy en día también trabaja en casas de Surco y no solo de La Molina donde usualmente trabajaba desde un inicio. Con su carro que dice “Taxi Metropolitano” se mueve de casa en casa con los instrumentos que se logran divisar por la ventana.

Su gran sueño es tener un hijo, no le importa si es hombre o mujer con tal de que goce de buena salud. “Celina tiene el mismo deseo y sólo es cuestión de estar mejor económicamente para poder traer responsablemente un niño al mundo”, me dijo Juan. Prefiere tener máximo dos hijos, ya que al tener cuatro hermanos a los que apoyo desde pequeño mientras vivía en Cusco y luego en Lima. Sabe que se necesita de bastante tiempo para el buen crecimiento y desarrollo de un niño. Además con el trabajo no va a tener mucho tiempo, del mismo modo que Celina que trabaja como empleada del hogar.

Lo veo de nuevo en el jardín donde lo encontré, recogiendo las flores secas con el rastrillo y acariciando algunas plantas. Les habla, hay una química especial entre él y el jardín. Cuando otro jardinero ha osado cuidar de un jardín que le pertenece él se ha dado cuenta. No solo por un estilo distinto de cortar el césped, sino porque las flores se caen, el pasto se pone amarillento y las rosas no emanan el mismo olor que le da el buen cuidado de sus manos.



Anexos

Hecho: Perfil a Juan Zarate Saraya
Tema: La química entre un jardinero y su jardín.

ENSAYO



TEMA: La amistad



Hipótesis: No existe la amistad entre un hombre y una mujer.

LA HIPOCRESÍA DE LA AMISTAD

Por: Enrique Gonzales Barco

Muchas veces se ha cuestionado si la amistad entre dos personas del sexo opuesto se puede dar sin que ninguna de las dos partes se emocione más de lo debido y termine enamorándose o teniendo segundas intenciones que superen a una sincera amistad. En la novela de Haruki Murakami, Al sur de la frontera, al oeste del sol, este tema se expone en la relación entre Hajime y Shimamoto. La relación amical entre un hombre y una mujer no existe debido a factores físicos y sentimentales que influyen en la misma. ¿Por qué físico en primer orden? Porque todo entra por los ojos. Uno se enamora de su amiga por los sentimientos, pero primero es el factor físico que influye para que se fijen el uno al otro.

El hombre y la mujer son animales por naturaleza y muchas veces son dueños de pensamientos que no tienen una explicación lógica. Dan rienda suelta a sus deseos sin saber que estos les pueden jugar una mala pasada. “Tiene un no sé qué”, “es un algo que llama mi atención”, se suele decir. Lo menciona Murakami en Al sur de la frontera, al oeste del sol: “Shimamoto sí poseía ese algo, pensé. Mientras estaba con aquella chica, no dejaba de pensar en mi amiga de la infancia. Está mal, pero no pude evitarlo. Sólo con pensar en Shimamoto, me estremecía con una excitación febril que parecía abrir una puerta situada en lo más hondo de mi corazón.” (Murakami, 1998. P. 31). Esto lo dice Hajime, personaje principal refiriéndose a su entrañable amiga Shimamoto. Si una persona dice esto sobre su amiga o amigo entonces esa “amistad” no existe. Desde que hay una atracción física la amistad queda al margen. Y es que muchas veces no existe tal amistad desde un inicio. Cuando un hombre aborda a una mujer o viceversa es con una intención. Existe algo o el popularmente conocido, “no sé qué” que llama la atención, que entra por los ojos y que normalmente tiene un mayor propósito.

Por otro lado, los sentimientos también juegan un papel elemental luego de que la atracción física ya manifestó sus emociones. También son inexplicables y son resultados de la convivencia, no necesariamente bajo un mismo techo, pero sí de la rutina diaria, en el contacto de todos los días con este mejor amigo, compañero quien te brinda su apoyo, que te da los mejores consejos y que te protege. Entonces, ¿cómo no enamorarse? Es inexorable que este sentimiento aflore y se podría decir que es natural. Lo menciona Murakami: “Entre nosotros había algo muy especial. Lo sé muy bien. No puedo explicarlo con palabras. Pero estaba ahí. Y era algo muy valioso, muy importante”. (Murakami, 1998. P. 80). Usualmente no se puede explicar, como le ocurre a Hajime, pero tal vez es por falta de atrevimiento y de sinceridad. Se debe aceptar cuando uno tiene mucha química con alguien, no es en vano y no solo es la entretenida conversación o la buena compañía.

Los celos también se hacen presentes en estos sentimientos que rompen con la supuesta amistad, que irrumpen en la relación y confirman un posible amor. Se puede argumentar que uno también cela a un familiar como la madre o incluso a un amigo del mismo sexo cuando se aleja de uno. Sin embargo, cuando un hombre cela a una amiga o viceversa es porque siente amor por el otro y no quiere aceptarlo. Otra hipótesis sostiene que sí se puede sentir celos, amar a la persona, pero que el sentimiento de la amistad es mayor y neutraliza al amor. “Fue confuso darme cuenta de lo que sentía, si era amistad o amor, termine pensando que eran las dos cosas, pero me di cuenta que la amistad era más fuerte y le di prioridad a ella.”, explica Miguel Velasco, un ingeniero que alguna vez atravesó por una situación similar. Esto no se puede dar, no se puede sentir las dos cosas, es una de las dos o si se quiere primero la amistad dando paso al amor. Pero en todos los casos estos sentimientos surgen y terminan con la pura amistad. En el testimonio de Miguel se puede afirmar esto, aunque él haya priorizado una de las dos relaciones, el amor estuvo presente y no fue una amistad completa.



La atracción física o sentimental siempre se exterioriza en la relación entre un hombre y una mujer desde un primer momento, puede quedar solo en la intención y que no se concrete. Sin embargo está presente, una de las dos partes va a sentir algo más, es por ello que no existe tal relación como una amistad cien por ciento sincera y libre de cualquier otra emoción entre personas del sexo opuesto. A lo largo de la novela de Murakami lo comprobamos, ya que a pesar del tiempo Hajime y Shimamoto ceden ante el deseo y sentimiento que habían postergado por años.

Fuentes:




MURAKAMI, Haruki
1998 Al sur de la frontera, al oeste del sol. Argentina: Tusquets.

Entrevista a Miguel Velasco, Ingeniero de sistemas de la Universidad de Lima.
2011 Lima

CRÍTICA II


SOFÍA COPPOLA

Por: Enrique Gonzales Barco

El tiempo es sinónimo de espacio e interpretación. Esto es lo que Sofía Coppola trata de darle a sus películas para trasmitir sentimientos. En sus tres obras, Las Vírgenes Suicidas, Lost in Translation y Somewhere se puede percibir esa tendencia. Sin duda, Somewhere es la película que mejor plasma los mensajes que Coppola quiere transmitir y donde la profundidad de los temas abordados son bien interpretados a lo largo de la historia.

Somewhere, narra la historia de un padre soltero, famoso actor de Hollywood que trata de salir adelante y de ser una mejor persona por su hija y que incluso daría todo lo que tiene por ella. Este personaje interpretado por Stephen Dorff, tiene muchos vacios y miserias que gracias a su hija puede ir cambiando, desde una simple sonrisa. La última película realizada por directora neoyorkina es la más profunda debido a los temas tratados. Uno bastante común son los padres solteros. Un mensaje real donde muchos padres se pueden ver reflejados. Las estadísticas de este último año a nivel latinoamericano muestran como más del 30% de las parejas se separan o simplemente son padres que desde un inicio han afrontado la educación y crianza de un niño porque la otra parte desapareció y abandono la relación al saber que un niño estaba en camino. Por otro lado, temas como la mala vida, las relaciones sin sentidos y las fiestas como único norte de vida también son abordadas, ya que el padre es un actor que lleva una vida muy desprolija la cual tiene que enrumbar para cuidar a su hija. Cabe señalar también que los silencios que se expresan en este film están bien acompañados con los sonidos y la música cuando estos entran en escena.

Por otro lado, Lost in Translation o Perdidos en Tokio, es una película que trata el tema de dos personas que coinciden en un hotel de Tokio y se enamoran. Un añejo actor que se enamora de una muchacha de 25 años. Dos personajes solitarios que se sienten a gusto uno con el otro. Un largometraje que refleja una historia de amor de manera elegante y simple pero sin mayor mensaje que el simple y viejo proceso del amor. El denominador común de la parsimonia también se hace presente en esta película llegando a saturar por momentos al público.

Vírgenes Suicidas es una película que no tiene mayor trascendencia y que es menos creíble en cuanto al final empleado, ya que el masivo suicidio de cinco hermanas es algo poco ortodoxo. Si bien es cierto, la incomprensión por parte de los padres es un tema real, la forma de ser abordado en esta obra no deja mayor análisis en cuanto a la profundidad del tema. Se ve una intención en la forma de la idea pero que no llega a dar a luz en cuanto al fondo. Existen varios momentos donde la historia se vuelve un carrusel que gira sobre el mismo entorno sin generar mayor desarrollo lo cual hace que el espectador se distraiga. Sin embargo, Coppola es una directora muy acuciosa en los pormenores de las escenas y esto se ve reflejado en esta película cuando se aprecian algunos importantes planos conjuntos de las hermanas. Cabe resaltar también los momentos de silencios prolongados.

La línea que sigue la ganadora del Leon de Oro en el 2010 es muy particular, tal vez por venir de una familia de cineastas ha querido establecer un estilo propio. De todos modos, queda claro una evolución por lo menos en el contendio de los temas desde Vírgenes Suicidas hasta Somewhere.

CRÍTICA I


GUERRA A LA LUZ DE LAS VELAS

Por: Enrique Gonzales Barco

Guerra a la luz de las velas o War by the candlelight es un libro que está repleto de vivencias sobre una dura y cruel realidad que tuvo como rehén al país. Daniel Alarcón describe como muchas familias se ven afectadas por el terrorismo y tienen que irse del país. No obstante, también narra las miserias de otros peruanos que no tienen que ver con la guerra contra el terror, pero si contra otros problemas sociales y naturales. Un libro muy bien realizado amen de ser un peruano que no ha radicado en el Perú.

Alarcón no tuvo que huir del país, pero sus cuentos reflejan la realidad que vivimos a fines del siglo pasado. Sin embargo, esto tiene su raíz en el éxodo de su familia, debido al terrorismo. El mejor novelista joven del 2008 demuestra a través de su narrativa lo irónico que puede ser el humano al matar a gente de su misma raza.

En “Nativos” el autor transmite la perspectiva de los terroristas. Se narra desde el punto de vista de los revolucionaros enseñando al lector que hay mas historias detrás de ellos. Explica que hay razones de fondo que son las causantes de sus actos y de su rebeldía contra el sistema. No obstante ello, también muestra el otro lado de esos peruanos que son afectados por estas ideologías. Los peruanos que se vuelven extranjeros, coterráneos que como él radican en el exterior y extrañan su tierra. Aunque cabe señalar que el vive allá desde los tres años. En su cuento “Extranjeros” se muestra como hay gente que se va al exterior para lograr lo que en su país no pueden realizar, la ansiada superación y mejora económica.

Totalmente distinto es el cuento de “Ciudad de Payasos”, donde Alarcón cuenta la historia de Oscar, un periodista que se disfraza de payaso y recorre Lima recordando los momentos más tristes vividos con su padre cometiendo fechorías y demás actividades poco apreciables. Este cuento es el más extenso y se basa en la historia de un joven de Lima que tiene problemas que si bien es cierto son fuertes, no son comparables a los de una persona que tiene que escapar de su país debido al terrorismo.

Los once cuentos de Daniel no tienen relación si es que uno no conoce la realidad peruana y las vidas extremas a las cuales se pueden llegar no solo en el interior sino en la capital también. Son historias que si tienen relación entre sí porque son guerras que viven distintos seres humanos. Son conflictos que están a la luz de las velas que pueden ser las mismas velas que uno rodeaba de niño cuando una bomba explotaba en algún lugar de Lima. Este libro cuenta historias de personas marginales en distintos escenarios y es ahí donde se puede apreciar el hilo conductor que el autor le quiere dar a todos sus cuentos.

Los desastres naturales que ocurren en el Perú en 1970 también se ven reflejados en “Huayco” y “Lima, Perú”. El escritor peruano muestra lo distinta que es la sociedad peruana en la sierra ante un desastre natural, y como se puede librar una guerra contra la madre naturaleza cuando esta azota sin previo aviso. Los problemas, la pobreza y la miseria que se afrontan es la misma que se puede ver en una capital, solo que el abandono por el que pasan los provincianos es mucho más fuerte y desolador.

Entonces si encontramos una visión de nosotros alrededor de los cuentos de Alarcón. Solo hay que ver el contexto, el escenario donde trascurren estas historias y uno podrá apreciar el talento de este limeño. Un peruano que solo busca retratarnos en cuentos donde la ficción se vuelve realidad y nos describe como sociedad.

ARTÍCULO

NUEVO LOOK

"Mi primera vez"

Por: Enrique Gonzales Barco

Ya era hora de que se hiciera realidad lo que venía postergando por varios años. Sería mi primera intervención quirúrgica, pero esta no sería cualquier operación, ya que tendría que realizarme la circuncisión que no me hicieron por culpa de un alemán. Un muy buen pediatra teutón que tenía por costumbre no realizarle esta práctica a sus pequeños pacientes para que no tengan riesgo de infección siendo tan solo unos recién nacidos. Entonces yo fui una más de sus víctimas. Obviamente cuando ya tenía edad suficiente para realizarme la operación siempre lo postergaba por temor. Mis padres siempre me decían para que me opere en una de las vacaciones de verano pero yo me moría de miedo. Hasta que me anime, ya era un adolescente de catorce años y tenía que darle un nuevo look a ese fiel compañero que estaría conmigo en las buenas y en las malas.

Llegó la quincena de enero, fecha programada para lo que en mi opinión sería lo equivalente de dar a luz para un hombre. Por fin me operaria y me sacaría de encima ese inevitable momento. Llegue a la clínica Americana en San Isidro, donde nací, pero esta vez sabiendo a lo que iba. Fui al cuarto donde me prepararían antes de llevarme a la sala de operaciones. Entro una enfermera que me dijo que ya pronto vendría el doctor para decirme cual sería el procedimiento. Cuando vi entrar al doctor Santa María me puse más nervioso, me dijo que la intervención sería ambulatoria y que solo si yo quería me podía quedar más tiempo. Le hice mil preguntas y me dijo que evite tener erecciones después de la operación para no tener problemas con los puntos. Si era necesario mirar a otro lado y pensar en cualquier cosa para evitarlo. Recuerdo que luego volvió a ingresar la enfermera, que a decir verdad estaba muy simpática. Acto seguido me quito la ropa interior y me afeito la zona a la cual atacarían. Lamentablemente, tuve una erección en ese instante, fue la última antes de ser circuncidado, pero era muy difícil para un adolescente ser tocado por una mujer y no tener reacción alguna. Me dio vergüenza pero no pude hacer nada al respecto.

Me encontraba solo en la camilla a punto de ser sedado para la operación. El médico me dijo que la operación seria sencilla con anestesia local y que me pondrían la inyección en la misma zona, es decir, en el pene. Fue en ese momento que no solo vi a Judas calato, sino también a todos los pitufos y a Gargamel incluido, el dolor fue indescriptible me mordí todos los dedos para no gritar, pero igual llore del dolor. Eso fue lo peor, porque lo que se vendría seria la operación en sí, de la cual yo no vería nada, ya que tenía una rejita con una sabana en frente mío para no observar. Me fui quedando dormido aunque por momentos me despertaba para ver cómo iba todo. Por ratos pensaba en como quedaría o si tal vez luego de la operación los puntos so aflojarían y el glande se me caería. Quería hablar pero no tenía fuerzas, solo podía visualizar al doctor y a las enfermeras que veían todo menos yo. Finalmente, me desperté en la post sala y lo primero que hice fue verme, pero lo que vi fueron vendas y una gran canasta encima mío con una sabana que la cubría.

Pensé que todo habría acabo, sin embargo faltaba por venir el peor mes de mi vida pues tendría por delante cuatro semanas en las cuales iba a tener que estar sin ropa interior para que nada me rose. Felizmente era verano. Los momentos de mayor miedo eran cuando estaba solo en la ducha y me ponía a contar los puntos alrededor del glande para corroborar que todo esté en orden y que nada se vaya a soltar. Estaba paranoico pero poco a poco me fui acostumbrando. Ya pertenecía al 30% de hombres en el mundo que habían sido circuncidados. Lo más importante fue que por fin me había realizado mi primera e inevitable operación y tenia nuevo look. Ahora solo me queda la vasectomía luego de tener a mis hijos, tengo la esperanza que sea más sencillo y menos doloroso.

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Escribir ayuda a mantener y expresar los sentimientos más profundos que puedas tener. Es una forma de alimentar la creatividad y fomentar nuevas ideas y estilos. Te libera del día a día y es un buen ejercicio para la mente. La idea de este blog es presentar artículos, crónicas y demás escritos que sirvan para simplemente leer y reflexionar. Sin más que decir, agradezco que estés aquí y que puedas compartir conmigo todos los temas que quieras.